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La otra mirada del flamenco

Publicado en la Revista Susy-Q. Núm. 9
La otra mirada del flamenco

EL TABLAO ES LO DE MENOS

Doce años de riesgo desde las raíces. Es el lema de la nueva edición de La otra mirada del flamenco, que cada agosto se celebra en la sala Pradillo de Madrid. Talentos emergentes, artistas consolidados con ganas de probar nuevos formatos y público variopinto confluyen en un ciclo que apuesta por la renovación sin faltar a la tradición.


Por Raquel Vidales



Compañías como Arrieritos, Cruceta, Malucos, Ibérica de Danza y Café Olé. Artistas como Ángel Rojas, Belén Maya, Rafaela Carrasco, Olga Pericet, Manuel Liñán, Marco Flores, Daniel Doña, Rocío Molina y hasta Antonio Canales con Teresa Nieto. Cantaores innovadores como Rafael Jiménez Falo e incluso el grupo Radio Tarifa. Todos ellos han pasado por el ciclo La otra mirada del flamenco, que vuelve a la carga en pleno verano madrileño con su filosofía de siempre: ofrecer la expresión contemporánea de un arte con raíces difíciles de remover. Esta edición incluye nuevas propuestas de Malucos y Cruceta, la segunda parte de un espectáculo de Falo estrenado la pasada edición sobre la relación entre cante y baile y, por fin, la primera formación extranjera que participa en el ciclo, Kaari Martin, de Finlandia, que llega con la pieza ganadora del tercer premio del Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de 2006.

El criterio de selección de los trabajos está en el perfil de autor de los coreógrafos. “Hay intérpretes fantásticos, realmente son artistas que dominan el flamenco tradicional, pero lo que buscamos es la autoría, una voz propia que sea capaz de abrir nuevos caminos dentro del flamenco escénico”, explica Laura Kumin, responsable del ciclo. Las compañías Malucos y Cruceta, que este año se presentan con Las sobras del festín y Otelo, son buenos ejemplos de ello. Malucos Danza, dirigida por Carlos Chamorro, es una de las formaciones pioneras en España en la fusión y creación de estilos propios a partir de la danza española y el flamenco, con títulos como Neuronas, Psique, Ciquitraque, La huida, mientras que Cruceta, con Mariano Cruceta al frente, lleva seis años mezclando el flamenco con estilos tan distintos como el break dance, en su espectáculo En rojo vivo, con música tradicional cubana, en Hechiceros, o con canciones de Rubén Blades en su primera producción, Por amor al arte, que obtuvo un gran éxito de crítica y público.

Otro caso particular es el del cantaor Rafael Jiménez Falo. Habitual de La otra mirada del flamenco desde sus primeras ediciones, Falo pertenece a una generación de artistas que apuestan por la innovación desde la tradición más pura, buscando siempre modos de actualizar los cantes, enriquecerlos o destacar su esencia mediante el uso de nuevos instrumentos y armonías. Su propuesta para este verano es El cante en movimiento, segunda parte de un proyecto iniciado en la edición pasada para explorar la interacción entre el cante y el baile y su evolución con la incorporación de nuevos elementos musicales y escénicos.
Investigación en el lenguaje de movimientos, formatos alternativos, discurso ecléctico y variedad de recursos escénicos es lo que reúne a estos artistas cada agosto en la sala Pradillo de Madrid. No se trata tanto de mestizaje o de ser más o menos convencional como de nutrirse de influencias cada vez más diversas. Apertura, curiosidad y trabajo transfronterizo. Una manera diferente de utilizar el espacio, otra forma de trabajar con los silencios, más capacidad de contar algo sin tener que ser absolutamente narrativo. Por ahí va el flamenco contemporáneo. Y eso es la “otra mirada”.

En sus ya doce años de historia, esta “otra mirada” se ha convertido en una plataforma estable para el desarrollo del flamenco contemporáneo y la formación de un público heterogéneo: amantes del cante y el baile, espectadores de danza contemporánea y turistas que exploran más allá de los tablaos. A la cita acuden también programadores en busca de nuevos valores y críticos no tanto de flamenco como de danza contemporánea. “Son propuestas que no pueden juzgarse desde el purismo o el respeto a las raíces, sino desde su calidad como trabajos de creación. Hay que ver si son coherentes, si el autor ha sabido plasmar bien sus ideas y sacar provecho de los intérpretes, la selección musical, la estructura, el ritmo”, aclara Kumin.
El mundo del flamenco se está abriendo a nuevas inquietudes. Ya no se trata sólo de triunfar en los tablaos o hacer carrera en las compañías, sino también de mantenerse vivo y crear futuro. “Ahí está el cambio que hemos detectado en estos años, al que creemos haber contribuido”, asegura la responsable del proyecto. Jóvenes creadores que han ido creciendo con el ciclo, pero también figuras de trayectorias consolidadas, se permiten aquí probar cosas diferentes gracias, entre otras cosas, a que pueden escapar a la tiranía de los grandes formatos comerciales. De hecho, las pequeñas dimensiones de la sala Pradillo constituyen un ingrediente fundamental para el tipo de espectáculos que se programan: con todas las ventajas de un teatro, pero con la intimidad de un tablao.

La otra mirada del flamenco. Teatro Pradillo (Madrid). Agosto. www.teatropradillo.com


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