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Marco Flores, Olga Pericet y Daniel Doña. Chanta la mui II Complot

Publicado en la Revista `Por la Danza´



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No han firmado un compromiso de por vida, ni están casados profesionalmente pero, de momento, el trío Olga Pericet, Marco Flores, Daniel Doña ha encontrado la clave del éxito. Decidieron mezclar sus talentos hace seis años y, desde entonces, no han parado de trabajar. Solistas reconocidos y jóvenes coreógrafos, por encima de todo se declaran amigos. Tras el éxito de Chanta la Mui I, vuelven al ataque con un Complot del que nos hacen partícipes.

Por Anabel Poveda



Se han confabulado entre ellos y con el público para jugar con el tiempo y viajar a través de un marco espacio-temporal indefinido, que deja vía libre a su creatividad. Chanta la Mui II, Complot, es la confabulación de tres cabezas, el hermanamiento de distintos tipos de danza y música con el único fin de atrapar al espectador en su butaca. La aventura, el reto: asomarse al pasado para recordar los orígenes, las escuelas y las raíces, desde la ventana de la actualidad. El resultado: hasta el 6 de septiembre en el Teatro Pradillo de Madrid.

Si con Chanta la Mui invitaban al público a cerrar la boca, en Complot se lo llevan de viaje sin moverse del asiento. Olga Pericet, Marco Flores y Daniel Doña han estado muchos meses preparando un espectáculo que supone un salto cuantitativo en su trayectoria. En este complot no están solos, sus aliados son Jose Luis Montón (guitarra), Mercedes Cortés (cante), Sergio Martínez (percusión), Eloy Pericet (coreografía especial), María José Ruiz (dirección coreológica), Gloria Montesinos (luces), Ana Martorell (sonido), Héctor González (espacio sonoro), Jorge Durán (audiovisual) y Yaiza Pinillos (vestuario). Todos ellos forman parte de un proyecto que nace de la necesidad de arriesgarse, no sólo económicamente (la producción ha sido mucho más costosa que la anterior), sino coreográfica e interpretativamente.

Para Olga Pericet “es un espectáculo donde no queríamos usar el lenguaje que hemos utilizado hasta ahora, sino más bien poder bailar diferentes disciplinas, poder contar con una danza histórica, hacer folclore, y dentro de nuestras posibilidades, con nuestro trabajo y con un recorrido en el tiempo, queríamos determinar todo lo que tiene que ver con la danza española, la danza estilizada y el flamenco. Sacrificio o riesgo, llámalo como quieras, pero si yo soy más una bailaora flamenca, quiero verme de otra manera y ahí está el complot, en decir ‘yo me uno a vosotros para contar esto’ porque quiero verme como bailarina, quiero aprender una danza del Barroco, hacer una Folía, unos Panaderos de la Flamenca, y demostrar que sólo con danza se pueden contar muchas cosas”. “También hay danza latinoamericana, hay referencias a La Habana, al tango argentino…” apostilla Daniel Doña.

Si en Chanta I había tres partes diferenciadas, tres reflexiones individuales, en este Complot los tres han trabajado codo con codo interviniendo en el total del espectáculo. “Abrimos un baúl, empezamos a sacar ropa y nos vamos metiendo en distintos momentos históricos” dice Marco Flores. “Son pinceladas, reliquias”,-asegura Dani-, “nosotros no queremos hacer una cátedra de danza histórica, ni tampoco volver y quedarnos, sino hacer las cosas bien. Llevárnoslo a nuestro propio lenguaje, ser capaces de hacer eso y que nos enriquezca como bailarines“. Como cualquier acercamiento al pasado lo querían hacer desde el respeto, se han rodeado de los mejores asesores. María José Ruiz, directora de Esquivel Danza, les ha montado una folía que ha sido toda una sorpresa, “ese tipo de danza era totalmente desconocida para nosotros y nos ha traído de cabeza porque es realmente difícil, nos hemos tenido que poner las pilas”, confiesa Dani. Para estudiar todo lo que tiene que ver con la mezcla del flamenco y la Escuela Bolera han tenido el apoyo incondicional de Eloy Pericet, una enciclopedia viva de la danza que ha repuesto para el espectáculo unos Panaderos de la Flamenca y El Vito.

Marco señala que es obvio que le han dado mucha importancia al equipo y a la dirección, porque Complot ha sido un aprendizaje para los tres.
Ensamblar tres ideas, tres estilos, tres formas diferentes no es fácil, para Olga “es una cosa de confianza porque el trabajo que hacemos en equipo es difícil, son tres cabezas y el diálogo es más largo y el trabajo es más lento, pero cuando sale algo es súper satisfactorio porque hay mucho enriquecimiento por parte de los tres; y además nos conocemos y sabemos cuál es el punto fuerte de cada uno”.

Responsabilidad

Con el éxito de Chanta la Mui I, Dani, Olga y Marco sienten cierta presión. No es presión externa sino interna porque quieren que, como mínimo, esté a la misma altura artística. Si gusta más o menos ya no depende de ellos sino del público. Marco cree que “el riesgo siempre está ahí” pero está tranquilo porque sabe que, cuando apuestan por algo, lo llevan hasta el final. Olga tiene “mariposillas en el estómago” pero espera que esta apuesta por renovarse guste al público que sigue sus carreras.
“Las cosas están pensadas, -dice Doña-, si luego nos lo comemos, pues vale, pero está pensado, y nos va a dejar dormir con la pierna bien suelta porque están las cosas bien hechas, y hemos contado con los mejores; nuestras primeras ideas están llegando al límite y somos fieles a nosotros mismos”.
La primera que apostó por el espectáculo cuando sólo era una idea fue Laura Kumin. En la Sala Pradillo estrenaron la primera parte y en la Pradillo han estrenado la segunda con ocho funciones, una oportunidad que no se cansan de agradecer.



¡Gracias!

Hacerse un hueco en esto de la danza con esfuerzo, dedicación y sin recurrir a los fuegos artificiales de los medios es muy complicado, son muchos los que lo intentan y se quedan en el camino. Sabiéndose unos privilegiados, Dani Doña asegura que “es para levantarse cada mañana dando las gracias”, aunque puntualiza que “es un privilegio currao a fuerza de apostar por tu trabajo y saber dónde estás, a dónde quieres ir y por dónde lo quieres llevar”.
“Llevamos seis años trabajando juntos gracias a que tenemos ayudas y tenemos apoyo, pero también sabemos qué tipo de apoyos, - dice Olga-, tú tienes que poner lo máximo de ti, tanto económicamente, como de corazón, de trabajo. Vas dando, dando y gracias a dios y a la suerte hay gente que apoya tu trabajo, confía en ti y se van abriendo las puertas. De momento tenemos ese apoyo, crucemos los dedos porque esta profesión es imprevisible, pero la frase sería ‘gracias por todo lo que se está construyendo’”.
Cada uno tiene su carrera como solista, lo que amplía mucho sus posibilidades. Tienen un nombre, trabajan con otros profesionales y se enriquecen haciendo incursiones en disciplinas como el contemporáneo.

Sin etiquetas

Están hartos de contestar a la eterna pregunta `¿cómo se llama vuestra compañía?´ Olga lo tiene muy claro. “Nosotros ya no estamos ahí… nos quieren catalogar, y nosotros no estamos casados entre nosotros ni hay un compromiso… hacemos un tipo de producto con el que estamos de acuerdo, con un fin común y  aparte de solistas, participamos en lo que los demás nos están aportando. Hay tirones de pelos, lloros y cabreos, pero prevalece el decir ‘quiero esto porque como persona y como artista me hace crecer, y la vida me ha puesto aquí a seres con los que puedo compartir muchas cosas sin que me tengan que etiquetar”.
Además está el plus de la amistad, algo que valoran por encima de todo y que hace que el ego, los enfados y las diferencias se puedan hablar y resolver, sin afectar al plano personal. “Primero somos amigos y eso no lo va a cambiar nada ni nadie”-dice Dani-, “y luego… compañeros de trabajo”.
No son una compañía al uso y aseguran que a muchos compañeros les gustaría tener la libertad de la que ellos presumen. Nadie les obliga a crear y sólo les mueve la necesidad de contar cosas nuevas. Quién sabe si pasarán cuatro años o dos meses hasta que tengan algo diferente que ofrecer.
De momento nos han convencido para unirnos a este Complot del que, seguro, saldrán airosos.

Este espectáculo se pudo ver hasta el 6 de septiembre de 2008 en el Teatro Pradillo de Madrid
 



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