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La danza en la pantalla grande

Publicado en la revista DDanza

Enlace a la revista DDanza. Oct-Dic. 2009


Llenando el vacío


Las películas El Esfuerzo y El Ánimo, de Arantxa Aguirre y Pina de Win Wenders – la primera por estrenarse, la otra por rodarse-, nos muestra lo que pasa cuando desaparece el alma y motor de una compañía de danza

Por Janina Pérez Arias

Siempre se espera, pero nunca es oportuna. La muerte nos sorprende aunque sea parte de la vida. El mundo de la danza no se había recuperado de la desaparición de Maurice Bejárt, en 2007, cuando este año la alemana Pina Bausch y el estadounidense Merce Cunningham dejaban un vacío en sus respectivas compañías y en sus seguidores.
La pregunta recurrente es ¿qué pasa cuando muere la figura principal de una agrupación? Con desconsuelo y cierta incertidumbre, son ese consabido “el tiempo lo dirá” o el lapidario “el show debe continuar” algunas de las respuestas más escuchadas. “Es una sacudida que les deja a todos desorientados y de la que es muy difícil, aunque no imposible, recuperarse”, dice convencida Arantxa Aguirre, quien durante varios meses y por diferentes ciudades acompañó a la compañía de Bejárt, ahora dirigida por Gil Román, para la realización del documental El Esfuerzo y El Ánimo.
“Es delicado hablar de cómo les afecta a los demás una pérdida tan importante – comenta  Aguirre, quien hasta los 19 años se dedicó al ballet pasando también por Mudra, la escuela del coreógrafo francés-  Creo que cada uno de los bailarines lo está viviendo de una manera personal e intransferible, pero sí he advertido un sentimiento general: todos tienen la sensación de que Maurice sigue con ellos. Es algo bastante sobrecogedor y también paradójico porque por un lado parece que es una sombra que nunca van a ser capaces de superar y por otro lado te das cuenta de que de ahí sacan la mayor parte de su fuerza”.
Una fuerza similar es la que ha ayudado a otras agrupaciones a salir a flote. Tal es el caso de la Alvin Ailey Company o la de Balanchine; otras, pese a la importancia del legado de sus líderes, han pasado a bajo perfil o sencillamente se han disuelto, como las de Martha Graham y José Limón.

Apasionada por el arte de Maurice Bejárt, Aguirre estuvo durante un tiempo considerable tratando de hacer realidad este proyecto. A todas las sorpresas a las que pueden estar expuesta la realización de un documental, la directora y guionista se tuvo que enfrentar a la peor de todas cuando finalmente las gestiones se habían concretad. “Béjart acababa de morir y su compañía entraba en un periodo complicado –rememora-  Inesperadamente, mi trabajo cobraba un sentido muy concreto porque podía ayudar a defender a la compañía en un momento especialmente vulnerable. A posteriori he encontrado en todo ello una especie de “justicia poética” en el sentido de que esta película es una forma de darle las gracias a un artista al que debo muchos momentos de belleza, alegría y consuelo”.
Pina sin Pina
En Wuppertal, cuidad alemana donde funciona la compañía de danza-teatro de la legendaria Pina Bausch, el duelo y la tristeza aún están muy frescos.
Antes de la noticia de la muerte de la coreógrafa, el director alemán Win Wenders se encontraba en plena preparación para el rodaje de un documental en 3D sobre Bausch y su trabajo. Años de amistad y de admiración mutua habían sellado el acuerdo entre el cineasta y la bailarina. 
Tras el deceso de Pina, el proyecto se detuvo, hasta que la compañía dio luz verde al realizador de Buena Vista Social Club para seguir adelante con el mismo. “Por supuesto hay que desarrollar un nuevo concepto”, ha declarado Wenders. “Estamos trabajando en ello y no vamos a perder la oportunidad y el privilegio de rodar las coreografías y la visión de Pina Bausch. Su mirada crítica y llena de amor está aún presente en esos trabajos. Nos sentimos obligados a cumplir con su deseo de documentar su arte en la mejor manera posible y de hacerlo llegar a todo el mundo”.
Pina es el título de lo que será la primera película sobre danza hecha completamente con la técnica del 3D. Para Wenders la bidimensionalidad de la gran pantalla no es suficiente para captar el trabajo de Bausch, “ni desde el punto de vista emocional ni estético”, argumenta el director alemán, quien ve en este futuro filme “un homenaje a esa gran coreógrafa reconocida por haberle dado un nuevo lenguaje a la danza”.





Frederick Wiseman
La cámara vouyerista

Con una dilatada carrera como documentalista, Frederick Wiseman ha marcado pauta y estilo. Enamorado confeso de la danza, en 1995 se armaría de su cámara para ver con otros ojos al American Ballet Theater, trabajo que pasó a ser referencia bajo el nombre de Ballet.
Con su más reciente película, La Danse, Wiseman vuelve a sucumbir ante esa gran pasión, revelándonos los secretos del microcosmos del Ballet de la Opera de París.
Por Janina Pérez Arias


P- ¿Cómo ha sido la experiencia para usted primero con el ABT y ahora con el Ballet de la Opera de Paris?
R- Me gustó la primera vez cuando hice Ballet, pero las dos experiencias han sido diferentes. Me encantó hacer esas películas porque soy un apasionado de la danza. Pienso que la de la Opera de Paris es uno de las más grandiosas compañías del mundo. Fue un privilegio que me dieran permiso para entrar adonde yo quisiera. La Danse  es un tipo de película que no hubiera podido hacer hace 20 años, ni siquiera trabajando para ellos.
P- Quiso rodar La Danse porque quería descubrir el significado de la danza y su relación con el cuerpo. ¿Pudo encontrar respuestas a sus motivaciones?
R- Me interesa saber cómo se expresan ideas complejas a través del cuerpo, no a través de palabras. Me di cuenta de que todo lo que ellos hacen, cualquier coreografía, no es solamente crear imágenes bonitas, sino expresar ideas abstractas a través del movimiento. Siento una gran admiración por la disciplina de los bailarines y por la belleza de las imágenes que crean con sus cuerpos.



Imágenes de La Danse



P- Se puede imaginar que ha sido muy emocionante estar tan cerca de ese cuerpo de baile, constatar que detrás de esos movimientos maravillosos hay un gran trabajo de equipo...
R- Eso fue lo que quise mostrar: todo el trabajo que implica y el resultado del mismo.
P- ¿Qué es lo más importante que hay que tomar en cuenta para hacer un documental sobre danza?
R- Lo que siempre procuro es abarcar diferentes aspectos del trabajo de la compañía. Trato de incluir secuencias de ensayos, del proceso de creación, pero también me interesa mostrar a la compañía como una institución. Y por eso hay secuencias en las oficinas, en el taller de vestuario, en el de escenografía... Mi intención en La Danse era mostrar el ballet pero también todo lo que le soporta, lo que está detrás. El mantenimiento de una compañía como esa es muy caro. El gobierno francés la apoya, pero no es suficiente; el sistema de sustentación es muy complicado para que exista una compañía de esa magnitud.
P- Usted suele darle mucho protagonismo a los lugares donde se desarrollan sus documentales. ¿Cuál es el significado para usted de ese edificio donde funciona el Ballet de la Ópera?
R- El Palais Garnier es un lugar importantísimo, al igual que el teatro de la Bastilla, donde la compañía tiene presentaciones. Me encanta la arquitectura del edificio del teatro Garnier; en realidad no sé si ese lugar influye directamente en el trabajo de la compañía, pero para mí le da un toque de misterio y belleza a La Danse.

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