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Entrevista a Michèlle Noiret

Entrevista a Michèlle Noiret


Publicado en Susy-Q, Revista de Danza núm. 12

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Una página en blanco


Su trabajo bebe de la poesía, de la escritura musical y de escritores como Virginia Woolf. Movida por un inconformismo atroz por el mundo, esta bailarina y coreógrafa belga pone en escena la realidad a través de metáforas de gran belleza. Su pieza reciente Habitación blanca estará de gira por Andalucía.

Por Matilde Cegarra


Elegante y con mucho estilo, esta bella mujer de rasgos sutiles, nacida en Bruselas hace 47 años, se formó en Mudra, la escuela de Maurice Béjart por donde pasaron tantos otros coreógrafos belgas, como Anne Teresa de Keersmaeker. Allí se topó con el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, con el que aprendió a captar y expresar la escritura musical, marcando unos inicios singulares en su carrera como coreógrafa. Noiret desarrolló una sensibilidad suprema que le llevó a una exploración minuciosa del movimiento. Esta búsqueda rigurosa se sumó a una gran pasión por la poesía, influencia de su padre, el filósofo Joseph Noiret. Como resultado, sus creaciones, que se remontan a 1986, combinan la precisión de gestos con la belleza de la imagen. Las nuevas tecnologías están muy presentes en sus creaciones en su afán por controlar el tiempo y utilizar todos los medios posibles para ir a lo más profundo de nuestro ser interior. Movida por un inconformismo atroz por el mundo, esta bailarina y coreógrafa belga pone en escena la realidad a través de metáforas de gran belleza. Esta temporada paseará por Andalucía su obra reciente Habitación blanca, poema bailado inspirado en Virginia Wolf, que plasma los mundos interiores de cuatro mujeres en un espacio donde todo es posible.

P- Habitación blanca está influenciada por la obra de Virginia Woolf, ¿qué es lo que le inspira de la novelista inglesa?
R- Virginia Woolf fue pionera en los derechos de la mujer, tenía su propia casa de edición en una época en que las mujeres no podían entrar en una biblioteca. Woolf habla también de la necesidad de tener un espacio propio. El hombre tenía una oficina, pero la mujer no tenía un sitio donde encerrarse y reflexionar. Habitación blanca va en busca de esa habitación que Wolf reivindicaba, un lugar donde todo es posible, una página blanca donde abstraerse y hacer surgir mundos interiores.

P- La mujer tiene un papel muy relevante en su trabajo. 
R- Desde hace un cierto tiempo, sí. En los años ochenta se hacían muchos dúos hombre-mujer, llenos de clichés. Yo, queriendo salir de la moda, buscaba un “ser” masculino y femenino y mis personajes eran más bien andróginos. Trataba también la feminidad, pero hoy lo hago de forma menos ambigua y ahondo más en el mundo de la mujer. Creo que la mujer es múltiple, yo misma me siento muchas mujeres y ahondo en diferentes facetas. Aún así, no me interesan las categorías, sino los seres ricos, llenos de sorpresas y vida interior.

P- Después de varios años utilizando nuevas tecnologías en sus piezas, en Habitación blanca la escena está vacía, tan solo cuatro intérpretes y una mesa, ¿por qué este cambio?
R- Tras ocho años experimentando con nuevas tecnologías quería saber si podía hacer un trabajo sin ellas o si me faltaría algo. Por el contrario, haber trabajado con estos medios me ha permitido volver al lenguaje del cuerpo y a la presencia de los bailarines en escena de una forma diferente.

P- ¿Qué aportan a su trabajo artístico las tecnologías de la imagen y del sonido?
R- Lo que pretendo desarrollar es lo que llamo yo una danza-cine, un cine que se hace sobre el escenario en tiempo real, centrado en la imagen y con escenografías abstractas. Como, por ejemplo, en Habitación blanca, una página blanca, donde solo hay una mesa que habla de la realidad y desde donde se va a todo tipo de viajes imaginarios e interiores. En el cine se pasa de una escena en la montaña a otra en la ciudad, se dan saltos de tiempo difíciles de plasmar en los espectáculos en vivo porque estamos en una caja negra. Con la ayuda de las nuevas tecnologías de la imagen y del sonido se puede conseguir esto y llevar al espectador fuera.
P- ¿Y cómo se inspira para hacer viajar al espectador?
R- Lo que más me inspira es la poesía, no hago un trabajo realista en la escena, me inspiro en lo cotidiano y en las relaciones entre las personas, lo humano está siempre en el centro de mi trabajo, pero intento traspasar este mundo. Me interesa lo interior, todo lo que no podemos ver, trabajo sobre una cierta intimidad y profundidad del ser, poniendo mucha atención a la imagen y a la poesía. Hoy en día la poesía está pasada de moda, todo es rápido y hay una constante falta de profundidad.

P- ¿Qué le mueve a seguir creando después de 20 años de trabajo?
R- Tengo la impresión de que todavía no he hecho la pieza que quiero hacer, no he dicho todo lo que tenía que decir y esto me motiva. Camino tranquila, me siento como una artesana, lejos de esta sociedad de consumo y de usar y tirar, reivindico la necesidad de una verdadera escritura y un contenido profundo. Hay muchas cosas que me sacan de quicio en este mundo injusto y violento, pero no quiero caer en el grito, quiero encontrar la manera de expresarme metafóricamente. No quiero caer en los clichés, me gustaría tener una opinión y dar una llave para una puerta de salida.

Habitación blanca. Teatro Central (Sevilla), 25 y 26 de enero. Teatro Alhambra (Granada), 30 y 31 de enero. Teatro Cánovas (Málaga), 2 y 3 de febrero. www.michele-noiret.be

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