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En la memoria: Manuela Vargas

Publicado en la Web de la Revista -La Flamenca-
En la memoria: Manuela Vargas

El pasado 12 de octubre de 2007 nos dejó Manuela Vargas. Perdíamos a una de las figuras más relevantes del baile flamenco de todos los tiempos. Manuela Hermoso Vargas había nacido en Sevilla, en el barrio de la Macarena, el 17 de septiembre de 1941.

Manuela da sus primeras pataítas cuando aún no levanta dos palmos del suelo. Aprende algo de sus tías y a los 12 años ya es toda una profesional. Recorre los caminos obligados de la época, desde las fiestas privadas hasta los tablaos. Debuta en 1953 en El Guajiro de Sevilla bailando por tanguillos y rumbas y asiste a la academia de Enrique el Cojo. Se la conoce entonces por La Trapito. Del Guajiro sevillano pasa a El Duende madrileño.


En 1963, forma compañía, y con ella inicia una andadura artística que la llevaría a ser considerada en esa misma década como la bailaora más internacional de aquellos días. Se presenta en el Teatro de la Naciones de París, representando a España en el Día Mundial de la Danza. Vuelve al año siguiente a ese mismo teatro con el espectáculo Antología dramática del flamenco, diseñado por José Monleón y logra un éxito de público y de crítica mayor aún, si cabe, que el obtenido el año anterior. Ella se hace merecedora al Premio Internacional de Danza. Y de París a Madrid, donde al año siguiente presenta su espectáculo Flamenco de Manuela Vargas, en el Teatro Marquina, para después hacer con él una gira por España y volver a París. Ese mismo año, visita por vez primera los Estados Unidos, adonde va contratada para actuar en el Pabellón de España de la Feria Mundial de Nueva York. Después recorre el mundo, obteniendo sonados triunfos en todos los teatros, especialmente en Londres y en el Teatro Avenida de Buenos Aires. En 1969, recibe en Jerez, el Premio Nacional de la Cátedra de Flamencología.

La Vargas abre la década de los setenta con un nuevo galardón, el Premio Nacional de Teatro, que recibe en 1970. En los ochenta, alcanzada la plena madurez como bailaora, Manuela Vargas afronta los retos más difíciles e importantes de toda su carrera profesional: dar vida a personajes de la enjundia dramática de Medea y Fedra. Unas interpretaciones que marcarían su posterior andadura artística.

En 1980 ingresa en el Ballet Nacional, estrena su coreografía de la caña y, en 1981, participa en Retrato de mujer de Rafael Aguilar. En 1982 interpreta el papel de la gitana Mairena en Coronada y el toro de Francisco Nieva. Un año después, interpreta la sombra de la muerte en el Don Juan Tenorio que dirige Miguel Narros y firma tres nuevas coreografías para el Ballet Nacional: la petenera, la seguiriya y el mirabrás. En 1984, crea, junto a José Granero, una Medea que se ha convertido en una de las obras emblemáticas de la historia del ballet flamenco. En ella, demostró hasta dónde era capaz de expresar mediante el gesto, el movimiento y los pasos flamencos. Y lo hizo dándole al texto de Eurípides toda la solemnidad y dramatismo que pide la tragedia griega. Ese mismo año participa también con Lindsay Kemp en El sueño de una noche de verano de William Shakespeare, que dirigió Celestino Coronada para televisión. En 1986, terminado su compromiso con el Ballet Nacional, vuelve a montar su propia compañía con la que estrena en Cannes La petenera y El sur, dos coreografías de José Granero. En 1987 refrenda su aptitud para el drama interpretando el papel de Agave, la madre de Penteo, rey de Tebas, en Las bacantes que dirige Salvador Távora.

Finalmente, en 1990 completa con Fedra de Eurípides la trilogía que ha dedicado a la tragedia griega. La dirección es responsabilidad de Miguel Narros, la música de Enrique Morente y la coreografía de Manolo Marín. La obra se estrena en el XXXVI Festival de Teatro Clásico, que tiene por marco el Teatro Romano de Mérida. Es una obra que rezuma flamencura -en ella se interpretan casi todos los palos del flamencoS, y fue otro verdadero tour de force para Manuela Vargas, porque si Medea y Agave eran dos mujeres de un carácter fuerte, Fedra, por el contrario, era una mujer marcada por su debilidad y había de conformar, por tanto, con su baile y su gestualidad un perfil y una personalidad dramática completamente distinta.

Con estas interpretaciones, la Vargas ha aportado al baile flamenco una manera nueva y personal de interpretarlo. Es una forma, como ella misma define, de contar una historia con el diálogo del cuerpo, metiéndose dentro del personaje, de callar el baile, de guardar los silencios, aunque el ritmo hierva por dentro.

Después, ha ido espaciando poco a poco sus actuaciones. Entre las más recientes destacan su participación en 1995, en el papel de Blanca, en el filme La flor de mi secreto de Pedro Almodóvar y su interpretación en 1999 de Medea en la gala conmemorativa del XX aniversario del Ballet Nacional. En 2000, se le ha rendido un homenaje en Madrid, con ocasión del Día Internacional de la Danza. Además de los premios y distinciones mencionados, Manuela Vargas está en posesión del Sagitario de Oro de la Academia Internacional del Arte de Italia.

Los rasgos que definen su estilo son el ensimismamiento apasionado y la plasticidad de sus actitudes. Y es que Manuela Vargas vive intensamente cada instante de su baile y lo goza con fruición. Se mete en el personaje que ha de interpretar y siente con tal jondura los sentimientos que quiere expresar que le da a su danza un auténtico sentido trágico y llega a un verdadero trance estético. Es el suyo además un baile intuitivo e introvertido, al tiempo que elegante, solemne y hierático. Con sus brazos, con sus manos, con todo su cuerpo, moldea formas escultóricas de una belleza "antigua", crea figuras que nos trasportan a los tiempos fundacionales del baile jondo. Funde así la tradición del baile de mujer a la antigua usanza con una gestualidad y una expresividad dramática que pertenecen a las corrientes actuales del baile flamenco.

Texto: José Luis Navarro García / Foto archivo. José Blas Vega (Diccionario enciclopédico ilustrado del flamenco)


Publicado en la Web de la Revista -La Flamenca-

www.revistalaflamenca.com
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