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`Clásico incendiario´ Entrevista a David Campos

`Clásico incendiario´ Entrevista a David Campos


Publicada en la Revista `Con D de danza´. Núm 14

Enlace a la revista `Con D de Danza´



Clásico incendiario


David Campos huye de la palabra fusión como de la peste pero lo cierto es que le viene como anillo al dedo. Bailarín desde los nueve años, este barcelonés que una vez quiso ser cantante desprende elegancia por todos los poros de su piel. En la entrevista se muestra mesurado, cortés y prudente. Sin embargo, en el escenario, su compañía muestra un embalaje irreverente, indiscreto y encendido ¿Es o no es fusión?


Por Paula Carrión



P- Lleva desde 2004 con compañía residente en Santa Coloma de Gramanet ¿Cómo ha cambiado las cosas el hecho de que le financien?
R- Tener un teatro es fundamental. Al defender la danza clásica es más difícil encontrar actuaciones cada dos por tres y al tener una casa puedo tomarme más tiempo para crear. Desde 2004 he podido hacer 5 producciones cuando antes hacía una al año y con muchísimas dificultades.


P- Empezó creando una escuela en España, ¿la ve como una cantera para su compañía?
R- Sí, aunque los pierdes enseguida, en cuanto ya tienen un nivel. Es normal que se quieran ir fuera porque ven más posibilidades en la danza clásica que en España. Nosotros tampoco nos cerramos a gente de fuera. Jugamos con el handicap de que nuestra “isla” [que es España] alejada del clásico está a sólo una hora de una audición en París o Londres, entonces los bailarines españoles se forman por ejemplo en mi escuela y después audicionan en el Royal Ballet…

P- ¿Por eso se fue?
R- Yo me fui porque Cataluña era un desierto y sigue siendo un desierto en lo que se refiere a danza clásica. Cataluña, que es donde yo tengo la compañía, está muy empachada de contemporáneo, pero lejos de ser algo en clásico. Y es una autonomía rica y lo puede asumir, pero no lo tiene.

P- Está usted entre el clásico y el contemporáneo, ¿eso no es un poco contentar a todos y no querer bailar con nadie?
R- No pienso que sea así. Me considero contemporáneo porque creo en los días de hoy, pero también soy clásico porque creo mucho en la base del clásico.
Para mí el clásico es un lenguaje. Respeto mucho a los clásicos, si perduran es por algo. Aunque los revises, tienes que respetar la esencia porque cuando los estudias te das cuenta de que la esencia no se debe cambiar. Las puntas son un instrumento con un gran potencial. Además, en contra de muchas opiniones, su lenguaje no está muerto, se puede seguir utilizando adaptándolo. Los que hablan mal de las puntas quizá es porque nunca han sabido usarlas.

P- Hace unos meses Tamara Rojo y representantes del ministerio de Cultura se reunieron para hablar del futuro del Real Ballet Español ¿Hay soluciones para la danza clásica en España?
R- El problema es que hay muchísimos buenos bailarines, buenos maestros, buenos teatros, talento, pero no hay políticas que apuesten por el clásico. Necesitamos que esto no muera. El problema no es que no exista oferta de danza clásica y que no exista público, sino que la administración no apuesta aún por ello. A ver si ahora cambia…

P- ¿Qué hace usted en el mundo de la danza?
R- Soy bailarín por casualidad y por  una equivocación de mi madre. En realidad con nueve años quería ser cantante, pero mi madre se equivocó de día  y al llevarme a la academia, vimos que hacían ballet en lugar de canto. Me pidieron que probara una clase, lo hice y me encantó el ambiente, la música, y ya no pude dejarlo. No se que pasó que me gustó, me olvidé del canto y me olvidé de todo.


P- Fue solista en el ballet de Flandes y regresó a España muy joven, ¿que ocurrió?
R- Yo me fui joven de España y esa experiencia hizo que fuera capaz de absorberlo todo y ser capaz de volver joven también. Yo quería viajar y traérmelo todo a mi país, porque todos deseamos regresar al ambiente y el clima de España. Y así lo hice: me traje mi experiencia y a mi esposa. Lo que yo realmente quería era crear y cuando llegué a España creé una escuela de danza con mi esposa hasta que finalmente pude crear la compañía de danza clásica que ha sido siempre mi sueño.

P- Pero ¿por qué se le da más cabida a la contemporánea?
R- Porque hay una sobreoferta de danza contemporánea. Hay más abanico abierto, está el típico “todo vale” y, además, es mucho más barato porque con dos personas te montas una compañía. En la clásica, sin embargo, necesitas mucho más presupuesto.

P- La forma en que usted interpreta el clásico, con videoclips, música en directo, vestuarios arriesgados… ¿es para intentar llegar a más gente?
R- Sí (tajante).Mi definición de ballet clásico no lo es porque sea antigua sino porque hasta el momento no se ha encontrado otro método que sea mejor, que supere al ballet académico, unas bases mejores que las suyas. Ahora bien, ¿que después le quieres aplicar otros complementos  por fuera? ¡estupendo!
Mira, para los contemporáneos estoy haciendo clásico para los clásicos estoy haciendo lo otro. Eso ya me está diciendo algo: hago danza de hoy en día y llevo las ideas del clásico a un momento actual. Es difícil ser fiel al clásico con Metallica de fondo.

P- Entonces, ¿hasta dónde se puede llegar?
R- La línea para hacer cosas nuevas con el clásico es muy fina. Busco una nueva vía para revisar y llevar las ideas del clásico a otra dimensión más actual.



www.balletdc.com


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