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Baile a bocados

Circuitos alternativos para la danza en Berlín y Nueva York

Publicado en la revista `Con D de Danza´

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Baile a bocados

Por Begoña Donat

En Berlín y Nueva York, dos de las capitales del mundo con una actividad cultural más efervescente, se han gestado sendos circuitos underground donde tomarle el pulso al baile del presente. Danceoff! en EEUU y Lucky Trimmer en Alemania son iniciativas sin ánimo de lucro, promovidas por bailarines inquietos que han decidido agitar el panorama con encadenados de solos y dúos de 10 minutos de duración. A un módico precio, que en Mitte oscila entre los 5 y los 8 euros, y en Brooklyn entre los 15 y los 20 dólares, el espectador accede a una selección de exquisitos números de baile de salón, malabares, claqué, burlesque, tango, ballet y clown.

“Siempre hemos tratado de amalgamar el trabajo experimental con el riesgo y la accesibilidad. De hecho, el término contemporáneo lo aplicamos con cierta laxitud, pues nuestros espectáculos van de la modernidad tradicional a la performance pasando por la música en vivo, los monólogos teatrales, el vídeo y las instalaciones multimedia”, resume Terry Dean Bartlett, promotor, junto a Katie Workum, de Danceoff!

Danceoff! arrancó en 1999 en el espacio de arte Galápagos de Williamsburg, Brooklyn. La idea partió de los bailarines Lisa LeAnn y Terry Dean Bartlett, que había participado en 1997 y 1998 en Martha@Mother, un estudio satírico en torno a la figura de Martha Graham. El poso de aquella experiencia llevó al artista a promover un espectáculo integrado por “trabajos cortos, rápidos, divertidos, nuevos y frescos”.

El teatro-bar en el que comenzó todo consta de 60 a 100 asientos. Durante dos años celebraron una gala distinta cada seis semanas. En aquel periodo llegaron a actuar en Manhattan, en los locales The Flea Theater y Joe’s Pub. En 2003 Lisa lo dejó y Katie, habitual de los shows, tomó las riendas.

La iniciativa, aunque exitosa, con repetidos sold out, siempre ha bordeado el déficit. La financiación procede de los ingresos de taquilla, destinados a los artistas participantes en cada entrega. Sólo en contadas ocasiones han dispuesto del apoyo de instituciones, como en una jornada de puertas abiertas en el Lincoln Center y en el comisariado de Franceoff! para el Instituto Francés en 2007.

El escaparate neoyorquino de las últimas tendencias coreográficas se nutre de propuestas recibidas en vídeo y de invitados elegidos por los curadores tras recorrerse todos los espectáculos en cartel.

Por el escenario han pasado creadores del calado de Fischerspooner, Mark Dendy, Brian Brooks, Wau Wau Sisters, David Neumann, Larry Keigwin, DJ Signify, Noemie LaFrance, Chris Elam, Lawrence Goldhuber, Heidi Latsky, Robert Battle, Jonah Bokaer, David Parker & Bang Group, Big Dance Theater, Christopher Williams y Matthew Murphy, del American Ballet Theatre. “Por supuesto algunos de los artistas eran famosos antes de incorporarse a Danceoff! –matiza Bartlett-, pero muchos preestrenaron sus números o subieron a escena borradores de trabajos que con el tiempo han sido galardonados. El espíritu de la gala permite a artistas emergentes y ya conocidos la oportunidad de probar con algo nuevo en una atmósfera relajada. El fracaso está permitido”.

Como una onda expansiva, tras la buena acogida se han sucedido propuestas de aliento similar en Minneapolis, Los Ángeles (a cargo del antiguo participante en Danceoff! Stacy Dawson Sterns), y en la Gran Manzana, donde Dancemopolitan relevó a Terry Dean y Katie cuando dejaron Joe’s Pub.



El amigo americano

La iniciativa cruzó el charco de la mano de Clint Lutes, bailarín habitual de Danceoff!  “Cuando me mudé a Berlín, me sorprendió que los proyectos durasen un mínimo de una hora. A mí me interesaban las piezas cortas.  En Nueva York es muy normal que un coreógrafo reputado se implique en una composición de cinco minutos. Así que decidí poner en marcha Lucky Trimmer”, justifica.

Al igual que en Nueva York, los espectáculos reúnen obras breves de amateurs y profesionales en un ambiente relajado. Así, la audiencia accede a buenos trabajos, pero sin la sensación de formalidad. “Se trata de una introducción muy buena a la danza, porque cada número dura escasos minutos, así que si a la gente no le gusta, pronto se acaba”.

Lucky Trimmer arrancó en febrero de 2004 de la mano de tres socios: Lutes, Mimi Messner y Uwe Kästner. “El nombre procede de un juego de los setenta donde aparecen fotos de una mujer rubia de pelo voluminoso con un body de baile tan terrible que nos pareció fantástica”.

Del trío fundador sólo permanece Clint  junto a un equipo que está engrosado por siete miembros. Organizan tres espectáculos al año de entre 60 y 80 minutos a partir de una selección de vídeos de toda Europa. Al principio recibían una media de 30 envíos, pero ahora rondan los 80.

Las galas tienen lugar en un centro cultural en Mitte llamado Tacheles. Se trata de un edificio con historia, originariamente fue unos grandes almacenes, durante la II Guerra Mundial pasó a ser un centro administrativo nazi, y cuando cayó el muro, un grupo de artistas lo ocupó con el consentimiento del Gobierno. Ahora mismo, el emblema okupa se enfrenta a su posible conversión en hotel de cinco estrellas, pero, a pesar de la sombra del derribo, a pesar del esfuerzo que supone organizar las galas, a pesar de la escasa (incluso nula) rentabilidad económica, Lucky Trimmer no tira la toalla.

Hay teatros de Glasgow y Milán que han expresado su voluntad de acoger la iniciativa; Hamburgo, Viena y Tel Aviv han mostrado interés. “Es posible en cualquier gran ciudad con público interesado en la danza y una comunidad coreográfica activa”. ¿Algún candidato en España?

www.danceoff.net

www.luckytrimmer.de



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