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Año Gades

Publicado en la Revista `Por la Danza´
Año Gades

Publicado en la Revista Por la Danza núm. 89

Inolvidable

El 14 de noviembre de 2011 Antonio Gades hubiera celebrado su 75 cumpleaños. Por este motivo la Fundación que lleva su nombre, y que él mismo puso en pie antes de dejarnos, ha puesto en marcha el ‘Año Gades’, doce meses de intensa actividad artística y social para que la figura del genial bailarín y coreógrafo no caiga en el olvido. Una oportunidad única para redescubrir a un hombre bueno, honesto, curioso y fiel a sí mismo hasta sus últimos días.

Por Anabel Poveda



Antonio Gades. © Antoni Miró

Nos encontramos con Eugenia Eiriz, directora de la Fundación Antonio Gades y viuda del coreógrafo, en el Teatro Federico García Lorca de Getafe, más que su sede, su casa. En una sala grande dos exposiciones nos muestran al hombre (de la mano de los personalísimos retratos de Antoni Miró), y al artista, a través de un recorrido por su vida y obra. Como banda sonora de fondo, las guitarras y las palmas nos desvelan que la compañía ensaya Carmen. Stella Arauzo, la directora artística, repasa hasta el último detalle para las funciones del Teatro Calderón de Valladolid… no hay lugar para la improvisación, todo está medido y tiene un sentido encima del escenario. Así era Gades, cristalino, en su vida y en su baile.
Eugenia explica en tres frases la motivación que sostiene el ‘Año Gades’: “Celebramos la vida de Antonio y lo que él nos ha dejado. Queremos llamar la atención (aprovechando que en 2011 se cumplirían 75 años del nacimiento de Antonio) de autoridades, instituciones educativas y público sobre la figura de Gades, la importancia de su legado y las actividades de esta Fundación”.
Esa repercusión vendrá al hilo de todas las actividades que han organizado para este año. “En cuanto a la danza, la actividad central será la presencia de la compañía en el Teatro Real, donde se va a hacer una trilogía de Gades, son las tres obras que hemos levantado hasta ahora: Carmen, Bodas de Sangre y Fuenteovejuna. Nos gustaría reunir a personalidades de diversos sectores del mundo de la cultura para hablar sobre su personalidad, vivencias con él, la importancia que tiene en el mundo de la danza, y también vamos a participar en una actividad pedagógica con la que queremos acercar a los más pequeños al mundo de la danza española”. Desde el punto de vista educativo la Fundación ya tiene el proyecto Flamenco en el aula, un programa para acercar a los niños de Enseñanza Primaria al flamenco como elemento unificador representante de la cultura española y de enorme riqueza cultural. “Igual que en las aulas de los colegios hay niños de todo el mundo, en el flamenco encontramos ecos de muchas culturas”. “A nosotros nos gusta utilizarlo para demostrar cuáles son los frutos positivos de la multiculturalidad”. En su vertiente más social, la Fundación Gades trabaja con el departamento educativo de la Orquesta Nacional de España y con la Fundación Tomillo a partir de la obra Fuenteovejuna, en un proyecto con mujeres en desventaja social o riesgo de exclusión a las que ayudan a expresarse a través de la música y la danza. “Una manera diferente para que descubran que el arte sirve para mejorar la vida de las personas… y que nos ha dado grandes lecciones de vida”.

Más vivo que nunca

La esencia de Antonio se respira en cada rincón del Teatro García Lorca… los que trabajan en su Fundación y en su compañía le tienen tan presente que, de alguna manera, su espíritu está allí. Cientos de fotografías, trajes, libros, carteles, vídeos y artículos de prensa escrupulosamente archivados evidencian la grandeza de un artista que dejó frases célebres como “la danza no está en el paso, sino en lo que hay entre paso y paso”. Esa forma de entender el baile es hoy lei motiv de sus bailarines. Todos ellos son conscientes de la importancia de la obra por encima de individualidades y egos, y trabajan a conciencia para que el público las reciba de la forma más fidedigna posible.
Ese respeto que le tienen al Maestro no es sino otra gran lección de Gades, un hombre curioso y sincero que hasta el final tuvo muy presentes a los que le enseñaron a bailar y ser un hombre. Sobre esa forma de trabajar, que se ha demostrado válida, siguen construyendo desde su Fundación. Sus obras, tan modernas y ya tan clásicas, mantienen toda la frescura, 35 años después de su estreno. ¿El secreto? “Son coreografías tan claras como era Gades, no hay subterfugios, siguen siendo grandes clásicos de nuestro baile y los teatros se siguen llenando y el público se va encantado. Es una gran suerte porque a Gades como bailarín nunca más vamos a volver a verlo, pero como coreógrafo, la obra que ha creado, su espíritu, tenemos la suerte de seguir teniéndolo, de seguir disfrutando cómo se volcó entero en ellas”.



Carmen. © Javier del Real


Paso a paso
Si algo tienen claro en la Fundación Gades es que avanzan con paso lento y firme, sin hacer mucho ruido, en silencio, afianzándose poco a poco en sus actividades. Además, no dudan en abrir las puertas a todo aquel que quiera investigar y trabajar sobre el legado de Antonio Gades, pues como dice Eugenia “esto no es nuestro, nosotros lo estamos cuidando pero necesitamos que venga aquí gente a trabajar, investigadores, gente que quiera hacer su tesis sobre Gades, podrán investigar y encontrar muchísimas cosas interesantes”. A veces confiesan haberse sentido un poco solos, sobre todo institucionalmente, pero prefieren mirar hacia dentro y pensar que tal vez no han sabido llamar la atención lo suficiente sobre las funciones que desempeñan. Conocen el valor incalculable del legado que protegen y cuidan y creen que todas las fundaciones relacionadas con la danza, como el Museo Mariemma, o la Fundación Pilar López, tienen que luchar unidas por mantener todas esas joyas y esa historia de la danza española para que no se pierda.

Pasado, presente y futuro

Puesta en marcha hace siete años, y con sede en Madrid, por expreso deseo de Gades, la Fundación ha tenido altibajos pero nunca pensaron tirar la toalla. “Él tuvo un camino, lo siguió y le costó muchísimo, no son ahora tiempos más difíciles que los anteriores, a él también le costó muchísimo sacarlo adelante y la danza española quizá no reciba toda la atención que merece, pero eso antes y hoy”. Aunque ahora cueste más mover la compañía, y el número de actuaciones haya bajado, saben que llevan por el mundo la dimensión universal de un artista y un hombre irrepetible, que ha dejado una huella muy profunda en la cultura española. En momentos económicamente complicados, contar con el apoyo de la Comunidad de Madrid, como compañía residente, las ayudas a gira del Ministerio de Cultura o la del Ayuntamiento de Getafe, que les ha abierto las puertas del García Lorca, es fundamental para poder seguir adelante. Eugenia confiesa que “hay muchísimo que hacer, que mejorar, que aprender, porque esto es un trabajo que hemos sacado adelante sin grandes referentes en España”. Un momento importante de este ‘Año Gades’ será formar parte del proyecto audiovisual del Teatro Real, que permitirá grabar una de las obras, de forma que pueda quedar documentada para que conservatorios e instituciones puedan trabajar sobre ella. En la misma dirección, un taller con el Conservatorio Comandante Fortea, a propósito de Carmen, ha abierto las puertas a futuras colaboraciones que permitan acercar la figura de Gades a los más jóvenes, para que entiendan qué significa y qué ha hecho por la danza española.
Para el futuro esperan poder poner en marcha la Escuela Gades, un proyecto muy anhelado que reproduzca un modelo educativo que Antonio defendía y que abogaba por completar la formación del bailarín con otras muchas disciplinas. De su Maestra Pilar López aprendió, no sólo a bailar, sino a ser un hombre honesto, bueno y cultivado “que lo mismo tenía una mirada durísima que los ojos curiosos de un niño inocente. Tenía un deseo de aprender tan sincero que sorprendía. Por eso Gades era Gades. Sus ideas políticas, su personalidad y su vertiente más social eran fruto de una preocupación genuina por el ser humano”. Si como decía José Martí ‘un país se reconoce por los hombres que honra’ tal vez en España deberíamos mirar dónde estamos poniendo la atención. “Personas como Gades son referentes para el arte y para la vida. Gades y tantos de su generación empezaron su vida en el hambre, algo que nosotros no sabemos lo que es, pero utilizaron su talento, su talento y su dignidad, para hacerse a sí mismo respetando su cultura y su dignidad. Deberían ser referentes para los niños de hoy en día”. “El sabía cuáles eran sus raíces, lo que había aprendido de la riqueza de la danza española, del flamenco más puro, porque como decía: ‘no se puede revolucionar la jota si no sabes bailar la jota’… para él eran fundamentales las raíces y los maestros”.
Gades, humilde y honesto, sigue siendo un ejemplo para los que recogieron el testigo de su legado artístico y personal… El artista solía decir: ‘No me gustaría morirme sin poder dar lo que sé, lo que quiero es encontrar a gente que se lo merezca y lo que sé dárselo, porque yo he tenido la suerte de que me lo han dado antes’.
Afortunadamente Gades caló tan profundamente en los que tuvieron la suerte de compartir su vida con él que su idiosincrasia y su recuerdo permanecerán inalterables de generación en generación.


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