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Bailes alegres para personas tristes

Coreógrafo: Belén Maya
Compañía: Compañía de Belén Maya

Dúos: Belén Maya y Olga Pericet

Desde el primer espectáculo de su compañía (La diosa en nosotras), pasando por su trabajo con Mayte Martín o, más recientemente, con Rafaela Carrasco, José Luis Rodríguez o Juan Carlos Lérida, Belén Maya ha elegido como parte fundamental de su identidad la fidelidad al cambio y el empeño de ir más allá de la colaboración artística al uso para buscar en el encuentro con el otro un proceso de transformación-ampliación de su lenguaje dancístico, coreográfico y escénico.

En Bailes alegres para personas tristes Belén Maya se mantiene fiel a sí misma y propone un espectáculo a medias con una de las bailaoras más personales de su generación: Olga Pericet. Con ella, y partiendo de la dualidad alegría-tristeza, se vuelve la mirada al propio concepto de “encuentro” entendido como desafío a la propia identidad, como ensayo de nuestros límites.

A partir del contraste y las coincidencias entre Maya y Pericet, entre sus identidades coreográficas y poéticas y físicas, se indaga en todas las vertientes de la relación que a partir del encuentro se establece: la catástrofe y el milagro que es toda interacción humana: el otro como amenaza, como necesidad, como espejo en el que mirarse, como cristalización de lo que negamos de nosotros mismos, como oportunidad de crecer, como confirmación de que estamos vivos y no dentro de un sueño que se sueña a sí mismo.

El espejo en que te miras
Te dirá cómo tú eres,
Pero nunca te dirá
Los pensamientos que tienes

Dos bailaoras frente a frente como ante un espejo que te devuelve tu imagen (el fantasma de tu identidad) deformada, mejorada, nueva pero conocida. Pero también un espejo vacío o roto en mil pedazos.

Maresita de mi alma
Yo no sé por dónde
Al espejo donde me miraba
Se le fue el azogue

Ni el proceso ni su crónica se han permitido ignorar las aristas, las zonas de sombra sino transitar toda la escala de sentimientos que se desata. Aunque, al final, como cuenta Ortiz Nuevo que decía Pepe de la Matrona del flamenco, toda esta escala de sentimientos se reduce a dos únicas fuentes: la de la alegría y la de la pena.

DOSSIER

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